Ayer por la mañana la Procuraduría de Justicia del Estado de Durango informó que Moisés Arellanes, saxofonista del grupo Montez de Durango, había sido herido de bala en la cabeza; horas más tarde, trascendió que no era cierto, pero se confirmó que sí hubo un altercado, donde al músico sólo lo golpearon.
El mundo grupero se había despertado ante la noticia del supuesto atentado en contra de Moisés. La primera versión, dada a conocer por la PGJ de Durango, causó controversia, luego de enviar un comunicado fechado el 5 de 2009 a los medios.
Tal despacho, —del cual El Gráfico tiene copia—, describe de forma puntual los hechos.
Posteriormente Liliana Martínez, quien trabaja en la oficina del grupo en ese estado, desmintió esas afirmaciones, reduciendo los hechos a un simple altercado callejero.
“Moisés tuvo un altercado en la calle, donde cuatro o cinco sujetos le dieron una golpiza; no fue hospitalizado como se dijo y mucho menos hubo balazos”, sentenció.
Por su parte, el road manager (acompañante de viaje) del grupo, Noel Villaseñor, aseguró al portal Univision.com que Moisés no estaba en México y que dicha información le daba “risa”.
Extraoficialmente se supo que personas allegadas al músico lo vieron “en Zacatecas, el fin de semana pasado”.
Después el músico de Montez se trasladó a Durango, donde, supuestamente “coscorroneó” a unos niños, quienes fueron por algunos de sus parientes para buscar el desquite y entre cuatro o cinco le echaron montón.
Noel Villaseñor declaró a Univision.com: “No sé de dónde están sacando eso; no sé cómo inventan cosas, nosotros estamos descansando después de mucho trabajo. Moisés está muy bien, incluso acabo de hablar con él y me preguntó de dónde estaban sacando toda esa información”.
Lo cierto de todo el asunto es que, según la vocera de la agrupación, radicada en esa entidad, Liliana Martínez, “a Moisés lo golpearon, sí, pero no fue grave; sí llegó al hospital, pero salió de inmediato”.