GABRIEL CRUZA principios de la década de los 90, brillaba en el pancracio mexicano un gladiador que hizo de la lucha aérea un estilo espectacular y efectivo: su nombre era Volador. A su lado, su pequeño hijo fue testigo de la idolatría que su padre recibía por doquier, y a dos décadas de distancia, emula su calidad y se ha convertido en una estrella del CMLL.
Ser gladiador fue un paso natural en la vida de Volador Jr: “Entrené lucha libre desde los 3 años, es algo que ya traía en la sangre; seguir los pasos de mi padre fue una obligación, no porque mi padre me lo impusiera, sino porque a mí siempre me gustó este ambiente”.
Elegir esta carrera le ha permitido asimilar muchas de las dudas que de niño sufría: “Claro que sí, ahorita yo lo vivo, creo que ser luchador es malo para la familia porque no convives con tus hijos, pero por otro lado sí eres un buen ejemplo para ellos. Todo el tiempo ando viajando y el poco tiempo libre que tengo se lo dedico al gimnasio y a seguirme preparando... creo que es un poco injusto para ellos”.
Pese a tener el apoyo de su familia, para ser luchador tuvo que tomar decisiones a muy temprana edad: “Nada más terminé la secundaria y me puse a entrenar muy fuerte, quería ser luchador y no quería ser del montón”.
Fue en Concepción, Zacatecas donde luchó como profesional por primera vez, inició con el mote de El Novato a los 18 años y tiempo después tomó la estafeta que su padre le entregó para seguir con el personaje de Volador: “Debuté ante un rival mucho más experimentado y esa vez me ganaron los nervios. Es más, ahora que estoy cerca de cumplir una década como profesional esa emoción por subir a un ring sigue ahí”.
Pero no duda que su decisión fue la correcta: “Amo a la lucha libre, es lo máximo para mí y no tengo palabras para describir lo que siento cada vez que subo al ring”.
Volador sabe que pone en constante riesgo su físico: “Estoy consciente de que mi estilo es muy arriesgado, pero al público le gusta y mientras me siga aplaudiendo no lo voy a defraudar. Afortunadamente ninguna lesión seria me ha llegado”.
El norteño ha ganado cuatro máscaras en su carrera, y junto a Místico rapó a Ébola y Ántrax en 2006, pero el actual rey de tercias busca retos que lo lleven al estrellato: “Me hacen falta desafíos. Necesito grandes retos para crecer y estoy hambriento de grandes batallas, así me toque enfrentar a Místico o a quien sea”.
Volador es humilde y admite que el público sigue al personaje, pero la persona que está detrás de la máscara es como cualquier otra: “La gente sigue al personaje, a Volador Jr. Abajo del ring soy una persona común y corriente, me gusta que aplaudan mi trabajo como luchador, pero fuera de las arenas soy una persona totalmente diferente. Tienes que desprenderte del personaje porque hay que plantar bien los pies sobre la tierra”.
De no haber sido esteta, Volador confía que habría sido futbolista: “Es un deporte que me agrada mucho, creo que sería portero porque me encanta eso de andar volando”, remata con tono divertido.